Series Nórdicas.... Sin Compasión

martes, 26 de marzo de 2013

Reconozco que me resulta muy fácil engancharme a cosas nuevas.. y que cuando me da por algo, hasta que me canse de ese algo nuevo, puedo llegar a ser un poco pesado.....Y ahora me ha dado por las series nórdicas.

Después de ver la primera temporada de The Killing, la americana, la que pusieron verde, y la cual, aunque reconozco que el final puede llegar a ser un poco "inverosimil" me gustó bastante, me quedé con ganas de ver la serie danesa en la que estaba basada, pero la deje para más adelante.

Al final del año pasado leí por Internet algunas entradas que ponían muy bien a una serie llamada Bron/Broen (El Puente), así que empezamos a verla. La primera impresión que tuve es que ya desde el comienzo los títulos de crédito enganchan,


La espectacular fotografía de los asépticos cielos invernales, grises y opresivos de Dinamarca y Suecia son el mejor resumen de la sensación de angustia que genera leer la novela negra sueca que tan de moda lleva unos años.

Y esa angustia la han conseguido plasmar visualmente en varias de las series que se están poniendo de moda, sobre todo en el Reino Unido, donde a través del canal BBC 4 están emitiendo sin parar desde hace unos meses varias de ellas, y por lo tanto e indirectamente, hasta que de una vez alguien se de cuenta de la necesidad de una plataforma decente de streaming, disponibles para nosotros por las vías habituales.


Desde la permanentemente en crisis España, podemos tener la sensación de que en el Norte todo es mucho mejor, que la socialdemocracia nórdica ha creado un paraíso donde hay trabajo, los políticos son honestos y no roban, las necesidades de los ciudadanos están permanentemente atendidas y aunque haga frío, todo es maravilloso, pero luego ves estas series y te das cuenta de que la sensación de vivir allí debe ser muy diferente.

El ambiente opresivo, oscuro, la ausencia de sol y la falta de empatía entre las personas, el comportamiento casi robótico de las protagonistas femeninas, ya que casi todas son mujeres, todo ello unido hace que la sensación general que se transmite no haga nada apetecible vivir en el Copenhague o Malmoë de estas series.

Pero en cambio para disfrutar de una temporada corta, aproximadamente 10 episodios, nada mejor que las siguientes.


Bron/Broen (El Puente):
La que más me ha gustado, sin compasión con los distintos personajes, actúa con una lógica aplastante con la mente del asesino y es la que para mi, visualmente mejor ha reflejado la opresión ambiental que comentaba previamente.
El argumento, un cuerpo asesinado es encontrado en el límite exacto que separa Dinamarca de Suecia en el puente de Oresünd, un policía danés regordete y bonachón y una policía sueca con un síndrome de asperger bastante evidente empiezan a investigar...
Miedo me da la adaptación americana del año que viene, ambientada entre USA y México....., aunque siempre nos quedará la segunda temporada anunciada para el 2014...



Forbrydelsen (Asesinato):
El gran clásico, origen de esta nueva moda por las series criminales nórdicas, al igual que la trilogía de Stieg Larrson puso de moda la novela negra sueca.

El argumento, una chica asesinada, un político en la carrera electoral por la alcaldía de Copenhague y una policía a punto de irse a vivir a Suecia que debe investigar el asesinato.
En su primera temporada he de reconocer que puede llegar a ser un poco pesada, ya que lo que en Ley y Orden o CSI se ventilan en 39 min. en esta serie tardan 20 episodios de unos 55 min. (sin el previo del principio y los electrizantes títulos de crédito de Frans Bak), pero la última parte es puro fuego... y al llegar al final te das cuenta de lo bien que han construido la trama, a pesar de algún que otro salto de fe que hay que hacer sobre el comportamiento de algunos personajes.

En la segunda temporada cambia totalmente el caso y esto lo hace aún más trepidante y a mi personalmente me ha gustado más que la primera.

También tengo que romper una lanza a favor de The Killing, la versión americana, que sorprendentemente ha renovado por una tercera temporada y tomadas las dos primeras temporadas en conjunto, cierran la historia de una forma impecable, con una vuelta de tuerca aún más cruel sobre la naturaleza del ser humana que la original danesa.

Las siguientes aún no las he visto, pero las tengo pendientes en el disco duro:

Varg Veum: Serie de películas noruegas sobre un detective privado, basadas en las novelas de Gunnar Staalesen















Forbrydens Skyydde: Hay una pelicula del año

Downton Abbey... British High Quality.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Tengo mucho pendiente de lo que hablar, ya que debido a la eterna escasez de tiempo no he podido hacerlo antes y poco a poco me iré poniendo al día. Pero tengo que hablar de una serie de la que tras ver un sólo episodio ya me enganchó, se trata de Downtown Abbey y es un dramón inglés de época, de esos que te puede repeler un poco según te cuentan el argumento, pero que si le das una oportunidad, no te defrauda.

Y es que la calidad y el detalle con que está realizada esta serie es increíble, la banda sonora es espectacular y la actuación de todos los actores sobresaliente, además de acertar plenamente en el casting, ya que al igual que ocurre en Boardwalk Empire o Mad Men, los personajes tienen cara de antiguos, y en este caso particular los miembros del servicio tienen cara de criados y los señores de aristócratas.

La historia que narra es una mezcla bastante equilibrada entre Arriba y Abajo, Sentido y Sensibilidad y Gosford Park (el creador de la serie, Julian Fellowes, obtuvo un oscar como guionista de esta magnífica película) y todo ello con un toque de culebrón que aporta un interés extra al desarrollo de la acción y al espectáculo visual que suponen los decorados, el vestuario y la música, una auténtica joya. La primera secuencia en la que seguimos a un sirviente por toda la mansión es espectacular y consigue introducirte en la historia desde el primer minuto.

El argumento nos traslada a la Inglaterra de principios de siglo, más concretamente a 1912. Un conde recibe la mala noticia de que su heredero, y prometido de su hija mayor ha fallecido en el hundimiento del Titanic. Al no tener ningún hijo varón que herede el título, ya que tiene tres hijas y las mujeres no pueden heredar, el siguiente en el orden de sucesión será un joven primo lejano que ejerce como abogado y su madre, ambos de clase inferior y que pronto serán catalogados como nuevos ricos.

Por otro lado, toda esta acción se entremezcla con las vivencias, esperanzas y anhelos de los criados, entre lo que hay buenos y malos y una jerarquización quizá aún más estricta que entre los señores.

Algo del argumento quizá chocante, pero que tiene toda la lógica del mundo es la aparente docilidad con que
Lord Grantham, el señor de la casa, se somete a la pérdida para sus hijas, no sólo del título de conde, si no de toda la fortuna de la familia, proveniente de su mujer y que al estar incluida en la dote, pasará junto con el título a su heredero, en este caso el recién llegado primo Matthew Crawley.

Y es que ante una situación tan injusta para la mujer como es la de no poder heredar el título, para Lord Grantham la pervivencia de la institución que representa, el condado de Grantham y Downtown Abbey, está por encima de los intereses individuales, incluidos los de sus propias hijas, por lo que la función de estas sólo es aspirar a casarse con algún marido rico.

Esta situación de injusto machismo para la mujer, aunque hay que dejar bien claro que a mi juicio la serie no
pretende ninguna denuncia social, si no tan sólo describir como eran las cosas en esta época, recuerda otras series actuales como Mad Men, cuyo tema principal podría ser el machismo, Boardwalk Empire, donde se refleja excepcionalmente bien la vida diaria de las amantes de los políticos y ricachones de la época o incluso la película Titanic, donde Rose se encuentra ante la necesidad de casarse con un millonario para que el buen nombre de la familia puede pervivir.

En la parte de los criados, tal vez la más interesante, para mi destacan sin lugar a dudas el recién llegado a la
mansión John Bates y su optimista visión de la vida, a pesar de todas las dificultades que se encuentra debido a su cojera y el auténtico capo dentro de este micromundo, el Mayordomo Mr. Carson.

Al igual que ocurría en Arriba y Abajo, creo que este personaje representa el conservadurismo en su estado más puro, y personifica la lucha por la pervivencia de un sistema de vida anticuado y obsoleto y al que el ritmo de la vida moderna y la inminente Primera Guerra Mundial terminará por derrotar. Y al igual que ocurre en Lo que el Viento se Llevó, sus protagonistas se empeñan en intentar sostener para evitar que desaparezca definitivamente.

En resumen, se trata de una pequeña historia narrada con un gran ritmo que hace que los siete episodios de que consta se hagan muy cortos y cuya principal virtud creo que consiste en hacer que te sumerjas en la historia y conozcas a todos los personajes rápidamente, y poder así disfrutar de la televisión de alta calidad que hacen en el Reino Unido.


Fringe, Lost Versión 2.0

martes, 26 de octubre de 2010

A pesar de un comienzo titubeante, aunque he de reconocer que a mi me ha gustado desde el principio, para mi se ha convertido por méritos propios en la mejor serie que hay en emisión ahora mismo, (a la espera de que vuelva Mr. White el próximo año). 

El piloto de la serie (el preair que se filtró a principios del verano de 2008) lo vi influido por la vorágine Lost y completamente enganchado a JJ y sus colegas, y aunque se nota su mano en muchos detalles, enseguida se vio que los misterios y la trama iban por un camino mucho más acertado.

Siempre he tenido la sensación con esta serie de que tenía una versión mejorada, y sobre todo más ordenada, de los misterios de Lost, en la que te iban suministrando las dosis precisas de información y suspense para que pudieses continuar con interés la trama y a la vez no te quedase la sensación de que se iban metiendo en un jardín del que no iban a poder salir.

Teniendo en cuenta que la serie se emite por una Network y por lo tanto tiene 22 episodios por temporada en vez de los habituales 13 de las cadenas de cable, tiene aún mayor mérito porque estoy convencido de que si la emitiese AMC o SyFy y sólo tuviese 13 episodios se condensaría la acción y sería aún mejor, porque el debate que siempre existe en torno a Fringe es si los episodios autoconclusivos son un estorbo que nos impide que sigan con la trama central, y aunque al principio resultaban bastante cansinos, en lo que llevamos de tercera temporada han encontrado el equilibrio perfecto entre autoconclusivos y trama central.

Una novedad que han aportado los creadores de la serie ha sido el cambio en los roles tradicionales de los protagonistas masculino y femenino. Olivia es el chico, es dura, es policia y suelta golpes y pega tiros como si no costase, mientras que Peter es la chica, cuida de su padre, no lleva armas y necesita que le salve Olivia cuando se encuentra en peligro. Todo esto está hecho con un cuidado y una sutilidad que consigue alejar a los personajes de los típicos estereotipos sin caer en el ridículo.


Y es que el reparto de la serie está muy bien elegido y a pesar de que la frialdad de Olivia te pueda producir algo de rechazo, Anna Torv ha creado un personaje que es lo suficientemente complejo y ha evolucionado tanto desde el comienzo de la serie, que aún puede aguantar varias temporadas como el personaje principal sin que nos cansemos de él.

Walter, en un registro completamente diferente al de otros papeles anteriores como Denethor en el Señor de los Anillos o el consul ruso al que Super Jack Bauer tortura y se ventila en dos episodios, ha conseguido alcanzar el equilibrio necesario para convertirse en el pilar principal de la trama en ambos lados. Y es que he de reconocer que en algún momento, sobre todo en la primera temporada me ha llegado a resultar un tanto cansino con tanta payasada y tanto típico comentario de comida mientras revuelve en trozos de cerebro o recoge supurantes fluidos viscosos de algún cadaver.

En cuanto a los secundarios, destacan sin duda Phillip Broyles en su eterno papel de Jefe de Policia, FBI, CIA, Fringe Division o lo que sea, siempre y cuando sea mandando, y Charlie, que en sus papeles pasado y presente es sin duda el complemento perfecto de Olivia. 


Con respecto a Charly siempre me quedará la duda de si el famoso episodio perdido de la segunda temporada no sería un globo sonda o una equivocación cometida adrede por los creadores para ver la reacción del público sobre lo que tenían en mente, y es que en ese episodio se atisba parte del desarrollo de la acción en la que nos encontramos ahora mismo. 

Mención aparte merece El Observador o The Watcher, ya que su participación, sobre todo a lo largo de la primera temporada, ha sido memorable, mi sueño dorado siempre fue verle detrás de una palmera en la isla de Lost observando a Ben y los demás, y es que estoy seguro de que al igual que El Ala Oeste se sigue emitiendo, en el otro lado Lost terminó mejor....

Tras cuatro episodios emitidos de la tercera temporada y a la espera de su vuelta el 4 o el 11 de Noviembre debido al parón por los playoffs de beisbol, ese estúpido deporte americano, la serie se encuentra en su mejor momento. La diversificación entre episodios rojos y episodios azules ha abierto un abanico de posibilidades inmenso y deja intuir un posible desarrollo de la trama mucho más maduro y acertado que en Lost. La encrucijada de las Olivias y su evolución como personajes fuera de su entorno, la que está preparando Walternative con la bomba y la más que previsible confrontación entre ambos lados hace que nos podamos sentir confiados ante lo que nos espera.

Todo hacer indicar que Fringe sigue evolucionando y creciendo y aún le queda bastante por recorrer. Esperemos que en Fox sepan ser pacientes y aunque no sea la más vista, la vayan renovando hasta que ese recorrido se complete. 

Gossip Girl.... Ya es primavera en Nueva York

jueves, 14 de octubre de 2010

¿Porqué sigo cada semana Gossip Girl?.... no encuentro explicación, pero lo hago. 
Como excusa principal tengo que decir que es mi mujer la única impulsora de que veamos esta especie de mezcla entre anuncio de perfume navideño y video de "Ya es Primavera en el Corte Inglés", cada semana, y aunque es fácil echarle la culpa a ella, también tengo que reconocer que en el fondo algo de interés puede llegar a tener, sobre todo porque siempre ayuda a la autoestima ver las peripecias de unos personajes tan patéticos como los que pueblan el Upper East Side.

Y es que aunque tengan mucha pasta, vistan muy bien, vayan de viaje a Paris o Milán como el que va a la vuelta de la esquina, las vidas de los protagonistas son aburridísimas, porque siempre están dando vueltas en círculo enrollándose entre ellos y dando la sensación de no saber disfrutar de los lujos en los que viven, ya que siempre tiene una dudas existenciales y unos rollos macabeos en la cabeza tremendos, cuando todos sus problemas se reducen a que me gusta Fulanito y no me hace caso o Menganita no me quiere.

Los personajes más patéticos de la historia de la tele son sin duda el sosaina de Dan Humphrey y su padre Rufus, (el nombre ya indica un poco por donde va la cosa) y no es sólo porque no les haya cambiado la cara en cuatro años que llevamos de serie, independientemente de que se enteren de que les ponen los cuernos, van a tener un hijo o se vayan a casar, si no porque las tragaderas que les ha dado Dios, o en este caso Stephanie Savage y Josh Schwartz como creadores de la serie, no tienen límites.

En mi personal clasificación de Personajes Anti-Bauer de la TV (Jack Bauer es sin duda el prototipo de Tío, Tío) son sin duda los líderes destacados, seguidos de cerca por el de la gorra patrás (Luke en Las Chicas Gilmore) y Toni Alcántara. Y es que no se puede ser más arrastrado que estos dos a los que les engañan, les mienten, les encasquetan hijos que no son suyos, les ponen los cuernos y les torean y siguen con su cara impasible y semi lela.

Cierta pena me da el caso del padre, Rufus, cuyo papel en Hermanos de Sangre era justo lo contrario, pero al menos parece que en esta serie le pagan bien, no tiene muchas exigencias interpretativas y no corre riesgo su personaje. Aunque de eso no se puede fiar, porque cuando se cansan de alguien se lo cepillan sin darle muchas vueltas a la cabeza, ya que sin duda una de las muertes más estúpidas de la TV es la del padre de Chuck Bass, en un accidente de tráfico  con una pedazo de limusina acorazada, ¡¡¡ circulando por el centro de Nueva York !!! (WTF?)

En cuanto al resto del reparto, los papeles están claramente marcados, por un lado la guapa rebelde (Serena van der Woodsen), la arpía mala, envidiosa y manipuladora (Blair Waldorf), el guaperas tontorrón que casi nunca se entera de nada (Nate Archibald), el maquiavélico niño mimado que desconfía de todos (Chuck Bass), la hermana pequeña que siempre se mete en lios (Jenny Humphrey), la amiga pesada de familia humilde y muy comprometida (Vanessa) y por supuesto la madre de Serena y mujer de Rufus, Lily, que tiene un papel de florero andante similar al que ya tuvo durante los años finales de Melrose Place, esa Obra de Arte de la telebasura refinada.

En cuanto a la trama central puedo entender que como en toda serie de adolescentes, se tienda a magnificar los problemas que rodean a los protagonistas para darle una sensación de seriedad y solemnidad a las historias, pero en esta serie es de lo que más chirría, ya que los problemas y preocupaciones que tienen parecen de gente de 50 años en vez de adolescentes de 18.

Tampoco voy a entrar a cuestionar la verosimilitud de esa presencia omnisciente en torno a la cual gira toda la serie, la Reina Cotilla o Gossip Girl, en cuyo blog se cuenta toda la vida de los protagonistas y que nadie sabe quien es o de donde saca las noticias.

El ingrediente fundamental de todo episodio es el evento de turno, al más puro estilo Sexo en Nueva York (Eric Daman, el diseñador de vestuario fue asistente en dicha serie), ya sea desfile de moda, cena de gala o acto de caridad. En todos los episodios hay algún sarao para enseñar los vestidos, zapatos y joyas super caras que llevan las chicas y algún que otro vistazo a los trajes y esmoquins de los chicos. Todo ello con una música juvenil que a mi me suena siempre igual y entre un desfile de despampanantes limusinas.

Sinceramente, creo que si le quitas a esta serie el envoltorio de glamour y lujo que tiene, el diseño de producción es excelente y te centras en la historia que te cuentan o la actuación de los protagonistas, no queda absolutamente nada y está claro que no todas las series tienen que ser Mad Men, y que de vez en cuando apetece ver algo intrascendente, pero sin duda que hay dramas adolescentes mejores, sin ir más lejos creo que The O.C., la anterior obra conocida de Josh Schwartz, o actualmente The Vampire Diaries, son bastante más completas.

Y a pesar de todo sigo cada semana Gossip Girl.... no encuentro explicación, pero lo hago.

Boardwalk Empire, El primer Clásico de la Década

lunes, 11 de octubre de 2010

Una vez que han pasado varias semanas desde el comienzo de la temporada televisiva, se han ido situando poco a poco las grandes series del año. En mi opinión, entre las series que han regresado destacan Fringe y Dexter (aunque como ya comenté, tras el segundo episodio ha podido bajar un poco el nivel). 

Y entre los nuevos estrenos, sin duda refulge como un diamante de 250 quilates Boardwalk Empire, el puñetazo que ha dado en la mesa HBO ante el acoso a que estaba siendo sometida por parte de la competencia, con AMC y SHOWTIME al frente.

Boardwalk Empire tiene un Piloto absolutamente genial, en el que se nota la dirección de Martin Scorsese y también los 18.000.000 $ de presupuesto. Y es que en este episodio piloto se notan las ganas que tenían de enseñar el vestido nuevo y carísimo que se acaban de comprar, porque toda la ambientación, diseño de producción, vestuario, decorados, etc… son absolutamente espectaculares y ayudan a la presentación de los personajes y a que te sumerjas en la historia que te cuentan sin ningún tipo de problema.

Una historia tan interesante como es la consagración de Atlantic City como ciudad del pecado en los locos años 20. La acción comienza el día en que se promulga la Ley Seca en EEUU y nos presenta a Nucky Thomson, un político corrupto que se piensa forrar con esta ley, interpretado por Steve Buscemi, que tras un primer contacto con la HBO, Terence Winter y una historia de mafiosos en la quinta temporada de Los Soprano, (donde interpretó al Primo de Tony, Tony Blundetto) se carga a la espalda sin ningún esfuerzo el proyecto con más futuro de HBO, a la espera de la Llegada del Invierno el próximo año.

Le rodea un reparto de caras menos conocidas en distintos papeles, donde predominan los canallas simpáticos, que como en Los Soprano nos hacen sonreir con sus ocurrencias, cuando no dejan de ser un grupo de delincuentes que extorsionan, roban y matan sin ningún tipo de prejuicio, creo sinceramente que conseguir esto tiene un gran mérito por parte de los guionistas. 

Entre estos personajes, y a peser de ser de momento un secundario, para mí personalmente destaca Michael K. Williams  ya que es inevitable pensar en su personaje como en el bisabuelo de Omar, traficando con Whisky en vez de con Heroína y capaz de convertir 500 botellas de whisky en 3000, como afirma en el tercer episodio.

Tras tres episodios, la serie se ha estabilizado, ya que en el segundo y tercer episodios tengo la sensación de que los creadores de la serie saben que ya han enseñado bastante el vestido nuevo y se centran en el desarrollo de la historia desde varios ángulos. 

Por un lado muestra como un granuja sin escrúpulos como es el protagonista sabe que está en un momento en el que se acerca a un punto de no retorno, donde tendrá que decidir si seguir por la vía criminal con todas las consecuencias, (¿no recuerda un poco al bueno de Walter White?) ya que con ese doble juego moral que ha mantenido hasta el momento no le será suficiente para pescar en un caladero donde hay tiburones más gordos procedentes de New York (como Arnold Rothstein o Lucky Luciano) o Chicago (Jhonny Torrio o un joven y ambicioso Al Capone).

Por otro lado, uno con menos lujo y glamour, vemos como un veterano de la primera guerra mundial, Jimmy Darmody intenta hacerse un hueco entre los buscavidas del momento y como una mujer maltratada, Margaret Schroeder, intenta sobrevivir y alimentar a su familia (la niña tiene un momento sobrecogedor en el episodio piloto) con la ayuda de Nucky Thompson.

La esencia de la serie se podría resumir como una mezcla de Los Soprano, The Wire y Erase una vez en America con la ambientación de Mad Men y bajo el sello de HBO.

Y es que para mí existen claras influencias de Los Soprano (obvio teniendo a Terence Winter detrás), no solo por la temática eminentemente mafiosa si no por ese reflejo de cómo es el día a día de los criminales y como describe un mundo sumamente duro donde hay una competencia salvaje por sobresalir y en el que comes o te comen.

También me recuerda a Mad Men por el cuidado detalle de una época relativamente reciente y su recreación histórica, a Erase una vez en América por los hechos similares que describen y a The Wire en lo pausado de los tiempos y en la precisión de los detalles.

Aunque es pronto aún para hacer un balance definitivo, si la cosa sigue por donde va, estamos sin ninguna duda ante el primer gran clásico de la década.